Agradecimiento a los dos chicos del Servicio de Emerger

Una situación que me recordó el valor de acompañar

Ayer, 20 de agosto de 2026, mi abuela se cayó y se golpeó la cabeza.

Cuando la vi en el piso, al principio pensé que sería como tantas otras veces. Pero esta vez fue diferente: su cabeza estaba sangrando.

Sentí una desesperación enorme. Me largué a llorar. Estábamos mi mamá y yo solas en casa y, por unos instantes, el miedo me paralizó.

Pero, en medio de esa angustia, algo dentro mío me hizo reaccionar. Comencé a hacer presión sobre la herida, llamamos a PAMI y, mientras esperábamos la ambulancia, logramos levantarla del piso y sentarla en su silla. Yo continué haciendo presión hasta que llegó la asistencia.

Y entonces llegaron ellos.

Los dos hombres que estaban en la ambulancia fueron realmente increíbles. Tuvieron una paciencia enorme, una empatía que quiero destacar especialmente y una manera de acompañar la situación que, en un momento de tanta angustia, hizo una gran diferencia.

Quiero agradecerles profundamente por el trabajo que hicieron y, sobre todo, por la calidad humana con la que lo hicieron. ❤️

No sé sus nombres, pero sí sé que pertenecen al servicio de emergencias Emerger.

Si ustedes dos están leyendo o escuchando esto, por favor, pónganse en contacto conmigo. Me gustaría agradecerles personalmente y, además, quiero brindarles acceso libre a los servicios del Centro Integral Kokoro como una pequeña forma de reconocer y agradecer la humanidad con la que nos acompañaron en un momento tan difícil.

Esta experiencia también me dejó una reflexión desde mi mirada como coach.

A veces creemos que ser fuertes significa no tener miedo, no llorar o mantener siempre el control. Pero no es así. La fortaleza también puede ser llorar, sentir miedo y, aun así, encontrar dentro nuestro la capacidad de dar el siguiente paso.

El coaching me ha enseñado que no siempre podemos elegir las circunstancias que atravesamos, pero sí podemos trabajar en cómo respondemos frente a ellas. Y muchas veces, en los momentos más inesperados, descubrimos recursos que no sabíamos que teníamos.

También aprendí algo más: acompañar no siempre significa tener las respuestas. A veces significa simplemente estar, escuchar, sostener y actuar cuando hace falta.

Gracias nuevamente a esos dos profesionales por haber estado ahí. Y si están leyendo esto: por favor, comuníquense conmigo. Quiero que sepan cuánto valoramos lo que hicieron. ❤️

— Centro Integral Kokoro